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Formación

Cómo armar una clase de judo para lesionarse menos: calentamiento, técnica, shiai y circuito

El calentamiento del dojo tradicional tiene mucho de sabiduría. Las vueltas al tatami suben la temperatura del cuerpo; el ukemi, que se repite en cada clase desde los orígenes del judo, es la mejor protección que tenemos; y el uchikomi prepara al judoka con los mismos gestos que va a usar después. No es casualidad: buena parte de lo que hacemos por tradición hoy tiene respaldo científico.

Además, el judo nació justamente de una actualización. Jigoro Kano tomó el jujutsu de su época, se quedó con lo mejor y dejó de lado lo que lesionaba, para que se pudiera practicar con intensidad y sin romperse. Sus dos principios lo resumen: seiryoku zen'yō, el mejor uso de la energía, y jita kyōei, el bienestar y beneficio mutuo. Cuidar el cuerpo del compañero —y el propio— para poder seguir entrenando muchos años es puro judo.

Por eso este artículo empieza por lo que el dojo ya hace bien. Después propone algunos ajustes pequeños que sugiere la investigación de los últimos años —qué sumarle al calentamiento, en qué momento hacer el randori o el shiai y dónde dejar el trabajo físico— en el mismo espíritu de Kano: para que nuestros judokas rindan más y se lesionen menos. Primero van las conclusiones prácticas y la clase paso por paso; al final, el sustento científico con todos los estudios.

Lo que la tradición ya hace bien

  • – Calentar con judo. Uchikomi y tandoku a intensidad creciente preparan mejor para el judo que un calentamiento genérico de carrera.
  • – El ukemi en cada clase. La mayoría de las lesiones en judo ocurren al ser proyectado; caer bien es la primera línea de prevención.
  • – Ir de menos a más. Técnica, uchikomi, nage-komi y después combate: la progresión clásica del dojo coincide con lo que sugiere la evidencia.
  • – Entrar en calor y movilizar. El trote y la movilidad preparan el cuerpo para rendir, y estirar mejora el rango de movimiento.

Lo que podemos sumarle

  • – Fuerza y equilibrio en el calentamiento (puede ser dentro de la misma técnica). Es lo que más reduce lesiones: alrededor de un tercio menos en otros deportes.
  • – Ukemi antes de cualquier proyección: el nage-komi va después del uchikomi, nunca en frío.
  • – Randori o shiai con el judoka caliente pero fresco, como parte central de la clase. En competencia, un tercio de las lesiones ocurre en el último minuto del combate, cuando aparece la fatiga.
  • – Los ejercicios de resistencia a la fuerza, al final, en un circuito sin caídas ni oposición: ahí la fatiga no tiene las consecuencias de una proyección.
  • – Los estiramientos largos, al final. Antes de entrenar, solo cortos y seguidos de movimiento.
  • – Variedad con una estructura reconocible. Cambiar ejercicios, juegos y desafíos de una clase a otra mantiene la motivación, y disfrutar el entrenamiento es de lo que más protege contra el abandono.
  • – Ajustar a cada judoka dentro de la misma clase. Todos entrenan juntos, pero con niveles distintos del mismo ejercicio: el mismo entrenamiento no produce el mismo efecto en todos.

La clase paso por paso

Orden de la clase: de menos a más oposición, y la fatiga al final Rei y calentamiento 10–15 min Técnica y uchikomi sin caída Nage-komi caída controlada Ne waza técnica y salidas Randori o shiai parte central Resistencia a la fuerza estiramiento y rei más oposición e intensidad → la fatiga queda para el final, en ejercicios sin caídas

Diagrama propio del orden de clase que usamos en el club.

  1. Rei y calentamiento con técnica (10 a 15 min). La técnica puede ser el centro del calentamiento, siempre de menos a más:
    • Activar (2 a 3 min): trote suave que va subiendo, desplazamientos de judo (tsugi ashi, ayumi ashi), cambios de dirección y movilidad dinámica de cadera, hombros y tobillos. El objetivo es entrar en calor, no cansarse. La movilidad articular clásica —girar una a una las articulaciones— se puede conservar, mejor breve y en movimiento (círculos de brazos mientras se trota, giros de cadera en tsugi ashi): hecha en el lugar, sube poco la temperatura del cuerpo y no trabaja la fuerza ni el equilibrio, así que conviene que no ocupe la mayor parte del calentamiento.
    • Ukemi (2 a 3 min): caídas hacia atrás, de costado y hacia adelante, en progresión según la edad y el nivel. Va antes de cualquier proyección: es la mejor protección contra las lesiones al ser proyectado.
    • Uchikomi y tandoku a intensidad creciente (3 a 4 min): la técnica de la clase, primero lenta y sin oposición, después más rápida. El kumikata sirve además para movilizar muñecas y dedos, la zona que más se lesiona en judo.
    • Fuerza y equilibrio (3 a 4 min): puede ir dentro de la propia técnica —uchikomi con banda, tandoku terminando cada entrada en equilibrio sobre una pierna— o con sentadillas, zancadas cuidando que la rodilla no se vaya hacia adentro, puente de glúteo y plancha. Es el componente con más respaldo científico, y la técnica sola no lo reemplaza.
  2. Explicación de la técnica, uchikomi y nage-komi. La técnica nueva se aprende y se corrige mejor sin fatiga, porque el cansancio empeora la calidad de cada repetición. Además, el judoka avanza de menos a más oposición: primero sin caída (uchikomi) y después con caída controlada (nage-komi), sumando muchas caídas bien hechas antes de la parte de más riesgo.
  3. Ne waza. Técnica en el suelo y salidas de inmovilización, de rodillas, sin estrangulaciones ni luxaciones en los chicos y principiantes.
  4. Randori o shiai como parte central. Es el bloque con más riesgo, y por eso va cuando el judoka ya está caliente pero todavía fresco:
    • Parejas por peso, edad y nivel.
    • Combates cortos (unos 2 minutos), con pausa entre combates para la retroalimentación.
    • Cortar con matte apenas el ukemi o la postura se degradan: es la señal práctica de la fatiga.
    • Con niños y principiantes, no llevar los combates al agotamiento.
  5. Ejercicios de resistencia a la fuerza al final (circuito). Después del randori o el shiai, un circuito de ejercicios corporales: por ejemplo, sentadillas, flexiones de brazos, remo con banda, plancha, dorsales (superman) y abdominales, de 30 a 40 segundos por ejercicio, con 15 a 20 segundos para cambiar de estación y un descanso más largo al terminar cada vuelta (2 o 3 vueltas). Fortalece justamente lo que más protege a largo plazo, y la fatiga llega en ejercicios sin oposición ni caídas, donde perder reflejos no tiene las consecuencias de una proyección. Hacerlo cansado no es un problema mientras la técnica de cada ejercicio no se pierda; si algún día el objetivo es fuerza máxima o potencia (saltos, cargas altas), eso conviene hacerlo antes, sin fatiga.
  6. Estiramiento y rei. Vuelta a la calma con los estiramientos largos, que van acá y no antes de entrenar, y el rei de cierre.

¿Se puede calentar directamente con técnica? Sí, y es recomendable: un calentamiento específico de judo prepara mejor para el judo que uno genérico (ver "Calentar con técnica de judo", más abajo). Lo que no conviene es empezar con nage-komi en frío: quien cae recibe impactos, y ser proyectado es el mecanismo de lesión más común en judo. El orden es ukemi, uchikomi y recién después nage-komi. Tampoco conviene que el calentamiento sea solo técnica: la fuerza y el equilibrio son lo que más protege, y se pueden meter dentro del mismo trabajo técnico.

Variedad y disfrute

La estructura de la clase puede ser siempre la misma —el judoka sabe qué viene y el dojo funciona—, pero el contenido de cada bloque conviene que cambie: distintos ejercicios de fuerza y equilibrio, juegos de agarre o de desplazamiento en el calentamiento, desafíos en parejas, otra técnica para el uchikomi. Así se mantiene el interés, se progresa y la clase no se vuelve una rutina que se hace en piloto automático.

Un mismo grupo, distintos judokas

En la clase todos entrenan juntos, pero no todos necesitan lo mismo. Algunas formas simples de ajustar sin desarmar el grupo:

  • Niveles del mismo ejercicio: flexiones con rodillas apoyadas o completas, sentadilla a una silla o completa, equilibrio con ojos abiertos o cerrados. El programa IPPON, pensado para judo, tiene tres niveles por ejercicio justamente por eso.
  • Parejas por peso, edad y nivel, especialmente en nage-komi, randori y shiai.
  • Adaptaciones por lesión o condición (una rodilla, un hombro, el asma), a partir de lo que cada judoka informó en sus formularios de salud.
  • Trabajo individual fuera del dojo: en el club, cada judoka puede tener sesiones en casa armadas según sus objetivos, su tiempo y su equipamiento.

Un matiz para competidores. Algunos entrenadores entrenan a propósito bajo fatiga para simular el final del combate. Para competidores avanzados tiene lógica, pero no encontré estudios en judo que lo respalden. Si se hace, mejor en formatos controlados (uchikomi o tandoku cansado) que en randori o shiai al límite.

El sustento científico

¿Para qué sirve calentar?

Un calentamiento cumple dos funciones distintas, y conviene no mezclarlas:

  • Preparar para rendir. Sube la temperatura de los músculos, acelera la respiración y la frecuencia cardíaca y "despierta" el sistema nervioso. Por eso, después de calentar se salta más alto, se corre más rápido y se reacciona antes.
  • Prevenir lesiones. Esto ya no depende solo de "entrar en calor", sino de qué se hace durante el calentamiento y de cuántas semanas se repite.

¿Calentar previene lesiones?

La primera revisión seria de ensayos aleatorizados (Fradkin y colaboradores, 2006) encontró cinco estudios de buena calidad: en tres, calentar redujo las lesiones; en dos, no. Su conclusión fue prudente: la evidencia favorece calentar, pero no alcanzaba para afirmarlo con certeza.

Desde entonces se estudió algo más específico: los calentamientos neuromusculares, que además de trotar incluyen fuerza, equilibrio sobre una pierna, control de las rodillas al saltar y aterrizar, y agilidad. Sus resultados son mucho más claros:

EstudioQué encontró
Soligard y col., 2008 — 1892 futbolistas de 13 a 17 años, una temporadaCon el calentamiento FIFA 11+: 32 % menos lesiones en general, 45 % menos lesiones graves y 53 % menos lesiones por sobreuso.
Thorborg y col., 2017 — metaanálisis de los programas de la FIFAEl FIFA 11+ reduce las lesiones del fútbol en un 39 %.
Herman y col., 2012 — revisión de calentamientos sin equipamientoReducen las lesiones de piernas en deportistas jóvenes, sobre todo cuando incluyen fuerza, equilibrio, agilidad y técnica de aterrizaje y se aplican más de tres meses seguidos.
Steib y col., 2017 — metaanálisis en deportistas de hasta 21 años42 % menos lesiones de piernas. Lo más eficaz: 10 a 15 minutos, dos o tres veces por semana. Sesiones más largas no protegieron más.
Robles-Palazón y col., 2024 — metaanálisis en jóvenes de deportes de equipoLos programas preventivos reducen las lesiones en alrededor de un tercio. Los componentes más eficaces fueron la fuerza, la flexibilidad y la estabilidad.

Casi toda esta evidencia viene de deportes de equipo (fútbol, básquet, balonmano), muchas veces con mujeres jóvenes. Es la mejor que existe, pero no es de judo.

No todos los ejercicios protegen igual

Un metaanálisis muy citado (Lauersen y colaboradores, 2014) reunió 25 ensayos con más de 26 000 deportistas y separó el efecto de cada tipo de ejercicio:

Reducción del riesgo de lesión según el tipo de ejercicio Fuerza − 68 % Propiocepción / equilibrio − 45 % Programas combinados − 34 % Estiramiento − 4 % (sin efecto real) Datos de Lauersen, Bertelsen y Andersen (2014), British Journal of Sports Medicine

Diagrama propio con los riesgos relativos del metaanálisis. El valor de la fuerza viene de pocos estudios: más que la cifra exacta, importa el orden.

Lo que protege es fortalecer y entrenar el equilibrio, no estirar. Por eso el calentamiento del club tiene un bloque de fuerza y equilibrio, y no solo estiramientos.

¿Y el estiramiento antes de entrenar?

  • Behm y colaboradores (2016) revisaron decenas de estudios. Con estiramientos de menos de 60 segundos por grupo muscular, la pérdida de rendimiento es mínima (alrededor de un 1 %); con 60 segundos o más, ronda el 4,6 %. Si después se hace actividad dinámica, no se observa un efecto claro en el rendimiento.
  • Un consenso de 20 expertos internacionales (Warneke y colaboradores, 2025) concluyó que el estiramiento mejora el rango de movimiento, pero no sirve como estrategia general de prevención de lesiones.

Calentar con técnica de judo

Dos estudios con judokas de nivel internacional (Eken y colaboradores, 2022) compararon distintos calentamientos antes de pruebas específicas de judo:

  • Antes del Uchikomi Fitness Test, el calentamiento específico de judo dio más repeticiones que no calentar y que un calentamiento genérico de carrera lineal y lateral.
  • Antes del SJFT, el calentamiento específico dio un mejor índice y una mejor recuperación de la frecuencia cardíaca al minuto.

Son estudios chicos (10 judokas mujeres cada uno) y miden rendimiento, no lesiones, pero apuntan en la misma dirección: para el judo, calentar con judo funciona. Una revisión publicada en Sports Medicine (Afonso y colaboradores, 2024) va más allá y propone usar el calentamiento también como un momento para enseñar o mejorar técnica, no solo para preparar el cuerpo.

Lo que esta evidencia no respalda es reemplazar con técnica el trabajo de fuerza y equilibrio, que es lo que más reduce las lesiones, ni empezar proyectando en frío.

Dónde y cómo se lesionan los judokas

  • Las zonas más afectadas son los dedos (30 %), las rodillas (26 %), los hombros (22 %) y los tobillos (14 %). La mayoría son esguinces, distensiones y contusiones (Pocecco y colaboradores, 2013; von Gerhardt y colaboradores, 2020).
  • El mecanismo más común es ser proyectado en tachi waza (el 85 % de las lesiones en los datos que usaron los autores del programa IPPON).
  • La mayoría de las lesiones ocurre entrenando, no compitiendo: 2,6 veces más en entrenamiento en universitarios japoneses (Kinoda y colaboradores, 2024) y alrededor del 70 % en los datos del programa IPPON, que lo atribuyen a la variedad de compañeros de distinto peso y talla en el randori.
  • Las lesiones graves son raras, pero cuando ocurren suelen afectar la cabeza y el cuello. En Japón, entre 2003 y 2010, el 90 % de las lesiones graves de cabeza fueron en judokas menores de 20 años, sobre todo al ser proyectados (Kamitani y colaboradores, 2013). Por eso el ukemi es la primera línea de prevención.

La fatiga y el final del combate

El estudio más grande sobre en qué momento del combate se lesionan los judokas analizó 254 lesiones en 128 torneos internacionales de la Unión Europea de Judo entre 2005 y 2020 (Błach y colaboradores, 2024):

Fase del combateLesiones
Primera mitad26 %
Segunda mitad37 %
Último minuto33 % (40 % en mujeres)
Golden score4 %

Un solo minuto concentra un tercio de las lesiones. Los autores lo relacionan con la fatiga y la menor producción de fuerza al final del combate. Hay que leerlo con cuidado: no ajustaron por el tiempo que dura cada fase, y muchos combates terminan antes por ippon. El dato sugiere que la fatiga aumenta el riesgo, pero no lo demuestra. Aun así, es una buena razón para no dejar el randori o el shiai para cuando los judokas ya están agotados.

El estudio IPPON: un calentamiento preventivo hecho para judo

Investigadores de Ámsterdam, con la federación neerlandesa de judo y la comisión médica de la Federación Internacional de Judo, diseñaron el programa IPPON: un calentamiento de 10 a 15 minutos, dirigido por el entrenador, al menos dos veces por semana. Empieza con carrera y práctica de caídas, y sigue con 12 ejercicios de tres grupos: flexibilidad y agilidad, equilibrio y coordinación, y fuerza y estabilidad, cada uno con tres niveles de dificultad.

En un ensayo aleatorizado con 269 judokas de 12 años o más (von Gerhardt y colaboradores, 2023), durante 16 a 26 semanas estuvo lesionado en promedio el 23 % del grupo IPPON frente al 28 % del grupo con su calentamiento habitual. Las probabilidades de lesión fueron un 28 % menores, pero la diferencia no fue estadísticamente significativa, y tampoco la de las lesiones graves. El estudio se vio afectado por la pandemia de COVID-19. Los autores lo recomiendan como alternativa útil al calentamiento habitual: todos los entrenadores y el 70 % de los judokas lo consideraron un éxito.

Otro estudio, de 2026, comparó en 16 judokas de unos 12 años el FIFA 11+ para niños con un calentamiento típico de judo (Mor y colaboradores, 2026). Con el FIFA 11+ saltaron un poco más alto y lanzaron más lejos, pero las mejoras fueron pequeñas. Mide rendimiento, no lesiones; la idea que deja es que los ejercicios neuromusculares se pueden sumar al calentamiento de judo sin perder nada.

Cuánto calentar y con qué intensidad

Un metaanálisis de 32 estudios de buena calidad (Fradkin y colaboradores, 2010) encontró que calentar mejoró el rendimiento en el 79 % de las medidas analizadas, siempre que el calentamiento fuera adecuado, es decir, que realmente subiera la temperatura del cuerpo. No encontramos estudios que evalúen la movilidad articular en el lugar como calentamiento; por su baja intensidad, lo razonable es usarla como complemento y no como el centro del calentamiento.

Variar la práctica y disfrutarla

  • Variar sí, pero sin esperar milagros en el aprendizaje. Dos metaanálisis recientes (Czyż y colaboradores, 2024) analizaron si practicar las habilidades mezcladas y variadas, en vez de en bloques repetidos, mejora el aprendizaje. En laboratorio, sí; pero en el deporte real y en niños y jóvenes el efecto fue mínimo. La variedad no es una fórmula mágica para aprender más rápido.
  • Donde la variedad sí pesa es en la motivación. Una revisión sistemática sobre por qué los jóvenes abandonan el deporte (Zhang y colaboradores, 2024) encontró que el disfrute, la satisfacción y sentirse capaz protegen contra el abandono, y que el liderazgo del entrenador aparece una y otra vez entre los factores que influyen. Una clase variada y con desafíos a la medida de cada uno ayuda en los tres.
  • La revisión de Afonso y colaboradores (2024) también propone pensar el calentamiento como un momento para enseñar y para explorar distintas tareas, no como una secuencia fija.

Cada judoka responde distinto

Cuando un grupo hace exactamente el mismo entrenamiento, los resultados no son iguales para todos: algunos mejoran mucho y otros poco. Una revisión en Sports Medicine (Mann y colaboradores, 2014) explica que esa variación depende de la genética, del nivel de entrenamiento previo y de cómo se recupera cada uno (sueño, estrés, actividad diaria): un mismo esfuerzo es un estímulo distinto para cada persona. Por eso, aunque la clase sea grupal, conviene ajustar la carga y la dificultad a cada judoka en lo posible.

Lo que la evidencia todavía no dice

  • En judo hay un solo ensayo aleatorizado sobre calentamiento y lesiones, y su resultado no fue concluyente. Lo que sabemos se apoya sobre todo en deportes de equipo.
  • Se suele decir que el randori tiene varias veces más lesiones por hora que el trabajo técnico. Es razonable, pero no encontré un estudio publicado que lo cuantifique.
  • Un calentamiento no compensa la falta de fuerza, el cansancio acumulado, una mala técnica de caída o volver de una lesión antes de tiempo. El entrenamiento de fuerza a lo largo de las semanas es el que más protege.
  • Muchas lesiones de judo son traumáticas (una mala caída, un agarre que se traba en los dedos). El calentamiento las reduce poco; el ukemi, la supervisión y emparejar por peso y nivel ayudan más.

Cómo lo aplicamos en el club

  • Las clases siguen el orden de este artículo: calentamiento con técnica, ukemi, fuerza y equilibrio; explicación de la técnica, uchikomi y nage-komi; ne waza; randori o shiai como parte central, y el circuito de resistencia a la fuerza al final.
  • Las sesiones de entrenamiento en casa que se programan en la app empiezan siempre con un circuito de calentamiento y terminan con vuelta a la calma y estiramiento.
  • Los ejercicios de fuerza y equilibrio apuntan a las zonas que más se lesionan en judo: rodillas, tobillos, hombros y espalda.
  • Si un judoka tiene una lesión previa (un esguince de tobillo o de rodilla, por ejemplo), el calentamiento y las sesiones se adaptan a partir de lo que informó en sus formularios de salud.

Una invitación

Nada de esto reemplaza lo que el judo viene haciendo bien hace más de un siglo: lo completa. La propuesta es simple: probarlo durante dos o tres meses, que es el tiempo en que los estudios empiezan a ver la diferencia, y fijarnos en cómo responden nuestros judokas. Si un ajuste no funciona en nuestro dojo, se cambia; así es como el judo siempre evolucionó.

Estudios y lecturas recomendadas


Robert Gutiérrez — 3er Dan

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